
Ruda (Ruta graveolens). Lámina de «Köhler’s Medizinal-Pflanzen» (Alemania, 1887), en dominio público.
Baños rituales · protección · limpieza · mal de ojo
Baño de ruda: protección y limpieza
El baño de protección por excelencia en México, en los Andes y en el Río de la Plata. La ruda se usa contra el mal de ojo y la envidia desde la Antigüedad, pero es una planta fuerte: con ella, las precauciones no son un detalle.
- Ingrediente
- Ruda (Ruta graveolens)
- Sirve para
- protección, limpieza, mal de ojo
- Cuándo
- Luna menguante; martes o sábado, de noche
En pocas palabras. Una infusión de ruda, colada y templada, que se echa por el cuerpo después de la ducha para cortar una racha de envidia o de mal de ojo. Se aclara con agua limpia y, en los dos días siguientes, nada de sol.
Qué necesitas
- Un puñado de ruda fresca (unas diez ramitas) o dos cucharadas de ruda seca
- Un litro de agua para la infusión y dos o tres litros de agua tibia
- Un cubo o un barreño y una jarra, si te bañas en la ducha
- Guantes, si vas a cortar la ruda de la planta
- Opcional: un puñado de sal gruesa
Paso a paso
- Corta la ruda con guantes y lávala bien. Si es seca, mídela en cucharadas.
- Hierve el litro de agua, apaga el fuego y echa la ruda. Tapa el cazo y deja reposar diez minutos.
- Cuela la infusión y mézclala en el cubo con el agua tibia. Si usas sal, disuélvela ahora.
- Dúchate como siempre. Al terminar, échate el agua de ruda con la jarra del cuello hacia abajo, despacio, pensando en lo que quieres que se vaya.
- Espera un minuto y aclárate con agua limpia: con la ruda, mejor no dejar que se seque sobre la piel.
- Sécate a toques y lleva los restos de la planta a la tierra de una maceta o al cubo de lo orgánico.
Cuándo hacerlo
Como es un baño para quitar, la tradición lo pone en luna menguante. El día más repetido es el martes, el de Marte, que protege, o el sábado, el de Saturno, que corta. Hazlo siempre de noche, cuando ya no vas a salir al sol: la ruda y el sol no se llevan bien.
De dónde viene
La ruda es una de las hierbas protectoras más antiguas del Mediterráneo. Los romanos ya le atribuían mil virtudes, y en Italia y en la península se convirtió en el gran amuleto contra el mal de ojo: se colgaba en las puertas y se cosía en la ropa de los niños. Con la colonización llegó a América, donde se mezcló con las tradiciones de cada lugar: hoy es la planta de las limpias en México, la que vigila la entrada de tantas casas en Perú o en Bolivia y la que, en el Río de la Plata y en Paraguay, se deja macerar en caña para el 1 de agosto, contra los males del mes.
El baño es la forma más completa de esa protección: en lugar de llevar la ruda encima, se pasa el agua de la planta por todo el cuerpo. Las curanderas lo recomendaban después de un susto, de una envidia evidente o de una de esas rachas en las que todo sale torcido. Beberla es otra cosa: la ruda tiene fama de abortiva desde la Antigüedad, con razón, y en dosis altas es tóxica.
Variantes
- Con sal gruesa: un puñado en el agua refuerza la limpieza; es la versión más repetida contra el mal de ojo.
- Sin baño: un ramito de ruda detrás de la puerta o una planta en la entrada, como se hace en tantas casas de América.
- Para la casa: el agua de ruda, bien colada, sirve para fregar el suelo de dentro hacia fuera, terminando en la puerta.
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