Cómo poner un altar de Día de Muertos
Cada año, entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre, millones de casas mexicanas preparan un altar para recibir a sus difuntos. No es una fiesta triste: es una visita, y el altar es la mesa puesta para recibirla.
La idea del altar es sencilla: durante unos días, los muertos vuelven a visitar a su familia, y hay que recibirlos como a cualquier invitado querido. Por eso se les pone lo que les gustaba: su comida, su bebida, su música, a veces un cigarro o un juguete.
Los altares tradicionales tienen dos niveles (el cielo y la tierra), tres (cielo, tierra y el inframundo, o el purgatorio en la lectura cristiana) o siete, los más elaborados, que representan los pasos que el alma recorre hasta descansar. No hay una forma única: cada región y cada familia tiene la suya.
Paso a paso
- Elige un lugar tranquilo de la casa y monta los niveles con una mesa y unas cajas firmes. Cúbrelos con un mantel blanco.
- Coloca en el nivel más alto las fotografías de tus difuntos, y si eres creyente, una imagen religiosa o una cruz.
- Pon el agua para que calmen la sed después del viaje, y la sal, que según la tradición purifica y protege.
- Reparte las velas o veladoras: su luz guía a las almas. Hay quien pone una por cada difunto, o cuatro en forma de cruz para marcar los cuatro puntos cardinales.
- Coloca el cempasúchil en ramos y haz un camino de pétalos desde la puerta de la casa hasta el altar, para que encuentren el camino.
- Añade el pan de muerto, la comida y la bebida favorita de cada persona, y las calaveritas con su nombre escrito.
- Cuelga el papel picado, que representa el aire y la alegría de la fiesta.
- Enciende el copal en el sahumador para limpiar el espacio. Después, siéntate un rato frente al altar y cuéntales lo que ha pasado este año.
Variantes
- Si no tienes espacio, un altar pequeño en una estantería, con una foto, una vela, un vaso de agua y una flor, tiene el mismo sentido.
- En otros países de América Latina hay costumbres parecidas: en Bolivia, el 8 de noviembre es la fiesta de las Ñatitas, con cráneos adornados; en Guatemala se vuelan barriletes gigantes en Sumpango y Santiago Sacatepéquez.
De dónde viene
El Día de Muertos une dos tradiciones. Por un lado, los rituales de los pueblos mesoamericanos dedicados a los muertos, como las fiestas mexicas en honor a Mictecacíhuatl, la señora del Mictlán, el lugar de los muertos. Por otro, las fiestas católicas de Todos los Santos y los Fieles Difuntos, que llegaron con los españoles en el siglo XVI.
En 2003 la UNESCO proclamó las fiestas indígenas dedicadas a los muertos como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, y en 2008 las incluyó en su lista de Patrimonio Inmaterial. La famosa Catrina es más reciente: la dibujó el grabador José Guadalupe Posada hacia 1910 con el nombre de «La Calavera Garbancera», para burlarse de quienes renegaban de sus raíces, y Diego Rivera la bautizó como Catrina en su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central (1947).
Los rituales de La Hora Bruja recogen costumbres populares y de la brujería contemporánea, explicadas con su origen real. Son prácticas simbólicas: no sustituyen a un médico, a un psicólogo ni a un abogado. Todos los rituales.

