Cómo empezar a leer una mano
- Elige la mano. La dominante muestra el presente; la otra, lo que traes de serie. Lo interesante es compararlas.
- Mira la forma antes que las líneas: la palma, los dedos y lo carnosos que son los montes dicen mucho del carácter.
- Busca las tres líneas principales: corazón, cabeza y vida. Casi todo el mundo las tiene.
- Fíjate en las secundarias, como la del destino y la del sol. No todas las manos las tienen.
- Lee el conjunto. Una línea sola no dice nada definitivo: es la combinación la que cuenta una historia.
Un truco para ver mejor las líneas: cierra un poco la mano, como si fueras a coger agua. Las líneas se marcan y los montes se ven con más relieve.
Un arte muy antiguo
La lectura de manos se practicaba en la India, en China y en la Grecia antigua; a Aristóteles se le atribuye, aunque probablemente sin razón, la idea de que las líneas de la mano no están ahí por casualidad. En Europa vivió su gran momento en el Renacimiento y, sobre todo, en el siglo XIX, cuando autores como Cheiro, un quiromántico irlandés que leía la mano a la alta sociedad de Londres, la pusieron de moda.
Para la ciencia, las líneas de la mano son pliegues de flexión: marcan dónde se dobla la piel. Algunos rasgos, como la línea única que cruza la palma, sí interesan a la medicina porque son más frecuentes en ciertas condiciones genéticas. Pero eso no dice nada del carácter ni del futuro. Léela como lo que es: una forma de mirarte con calma. Si te interesa leer el carácter a partir de otra cosa, prueba la numerología o tu carta de nacimiento del tarot.