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La Hora Bruja

Materiales · 11 colores

Los colores de las velas

En la magia popular, el color de la vela es una forma de decir qué pides sin palabras. Aquí tienes los once más usados, con su sentido y la luna que les va mejor.

Cómo usar una vela en un ritual

Lo básico es poco: elige el color, piensa la intención en una frase y enciende la vela mientras la dices. Si quieres ir más allá, puedes tallar una palabra en la cera y ungirla con aceite, como se explica en el hechizo de vela.

El tamaño importa más de lo que parece: una vela pequeña, de las de cumpleaños o de una o dos horas, se consume en una sola sesión y te permite quedarte con ella hasta el final. Las grandes obligan a apagarlas y volver a encenderlas, que no tiene nada de malo pero rompe el momento.

Y lo de siempre: una vela encendida no se deja nunca sin vigilancia, va sobre un plato o un portavelas que no arda, y lejos de cortinas, de mascotas y del pelo.

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Preguntas sobre las velas

¿Puedo usar una vela blanca para todo?

Sí. Por tradición, la vela blanca sustituye a cualquier otro color. Si quieres reforzar la intención, puedes atarle una cinta del color que te falte o tallar en ella una palabra.

¿Es mala la vela negra?

No. En la brujería contemporánea el negro absorbe y protege: se usa para cerrar etapas, para limpiar y para alejar. No tiene nada que ver con hacer daño.

¿Qué hago con la vela cuando se acaba?

Lo habitual es tirar los restos de cera fuera de casa, o enterrarlos si es un ritual de soltar. Si la vela no llega a consumirse y quieres terminar otro día, apágala sin soplar y vuelve a encenderla.

¿Qué significa que la vela llore mucho o haga humo negro?

En la lectura popular de la cera, una vela que gotea mucho se dice que «llora» y un humo negro indica resistencia. La explicación física es más sencilla: corrientes de aire, una mecha demasiado larga o una cera de mala calidad. Corta la mecha a medio centímetro y apártala de las ventanas.

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