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La Hora Bruja

Brujas y tradiciones3 min de lectura

Cempasúchil, copal y pirul: las plantas de México

Una flor naranja que guía a los muertos, una resina que perfumaba los templos mexicas y un árbol con el que se barre el mal aire. Estas tres plantas están en casi todos los rituales mexicanos, y cada una tiene una historia que sorprende.

La mayoría de las hierbas de los rituales europeos (el romero, el laurel, la ruda) se usan también en América Latina, porque llegaron con los españoles. Pero México tiene sus propias plantas sagradas, mucho más antiguas en su tierra que cualquiera de ellas. Estas son las tres que más se ven.

El cempasúchil, la flor que guía

El cempasúchil (Tagetes erecta) es la gran flor del Día de Muertos. Su nombre viene del náhuatl cempōhualxōchitl, que suele traducirse como «flor de veinte pétalos»: veinte era la base de la cuenta mexica y una forma de decir «muchísimos». Los mexicas ya la usaban en las ofrendas y en la medicina.

Según la tradición, su color naranja intenso y su olor fuerte guían a las almas hasta la casa, y por eso se hacen caminos de pétalos desde la puerta hasta el altar. Es una planta americana que viajó a Europa en el siglo XVI: allí se la llama clavel de moro o tagete, y los hortelanos la plantan entre las verduras porque sus raíces alejan algunas plagas. Su ficha está en cempasúchil.

El copal, el humo de los dioses

El copal es la resina de varios árboles del género Bursera, y su nombre viene del náhuatl copalli. Para los mexicas y los mayas era la ofrenda por excelencia: en las excavaciones del Templo Mayor de la Ciudad de México han aparecido bolas y figuras de copal de hace más de quinientos años, y en el cenote sagrado de Chichén Itzá se encontraron grandes cantidades.

Hoy se quema sobre carbón en un sahumador de barro en los altares de muertos, en las iglesias de muchos pueblos y en los temazcales. Es el equivalente americano del incienso, y como él, perfuma, purifica y marca un espacio como sagrado. Su ficha, con cómo quemarlo, está en copal.

El pirul, el árbol que vino de Perú

El pirul (Schinus molle) es el árbol de las limpias: con un manojo de sus ramas se barre el cuerpo para quitar el mal aire o el susto. Parece tan mexicano como el maíz, pero no lo es: es originario de los Andes, donde se llama molle, y llegó a la Nueva España en el siglo XVI. La tradición dice que lo trajo el primer virrey, Antonio de Mendoza. Se adaptó tan bien al altiplano que hoy crece en todas partes.

Sus frutos rosas son la «pimienta rosa» que se vende en Europa, aunque no es pimienta. Y, como pertenece a la familia del mango y del anacardo, puede dar alergia. Su ficha está en pirul.

PlantaOrigenUso principal
CempasúchilMéxicoDía de Muertos: altares y caminos de pétalos
CopalMéxico y CentroaméricaSahumerio en altares, iglesias y temazcales
PirulAndes (Perú), llegado en el siglo XVILimpias: barrer el cuerpo

Una lección sobre lo «ancestral»

El caso del pirul es un buen recordatorio: muchas cosas que hoy parecen tradición milenaria de un lugar llegaron de otro sitio hace unos siglos. Pasa con la ruda en México (que vino de Europa), con el eucalipto en Galicia (que vino de Australia) y con tantas otras. No les quita valor: las tradiciones vivas adoptan lo que funciona.

El pirul parece la planta más mexicana de todas. Llegó de Perú en el siglo XVI.

Si buscas una alternativa cercana a las plantas de moda que vienen de lejos, como la salvia blanca, tienes ideas en salvia blanca y palo santo.

Escrito por el equipo de La Hora Bruja. Las fechas de la luna y las cifras están calculadas para este artículo, y los datos históricos, contrastados con sus fuentes. Cómo escribimos el diario.

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