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Runas invertidas: de dónde sale la idea
Casi todos los libros de runas explican qué significa cada una «invertida». Ninguna fuente vikinga lo hace. La lectura de las runas al revés es un invento del siglo XX, y aquí está cómo se formó.
Lo que sabemos de las runas antiguas sale de tres tipos de fuentes: miles de inscripciones en piedras, armas y joyas; tres poemas medievales (uno anglosajón, uno noruego y uno islandés) que dedican una estrofa a cada runa; y unas pocas noticias de autores antiguos sobre la adivinación de los pueblos germánicos. En ninguna de ellas hay runas invertidas.
Lo que dicen las fuentes antiguas
El texto más citado es de Tácito, el historiador romano, que en el año 98 describió en su Germania cómo los germanos echaban a suertes: cortaban una rama en trozos, los marcaban con signos, los tiraban sobre un paño blanco y un sacerdote o el padre de familia elegía tres mirando al cielo. Tácito no dice que los signos fueran runas (el alfabeto rúnico más antiguo conocido es de esa misma época, más o menos) ni habla de trozos al revés.
Las sagas islandesas mencionan a veces el uso mágico de las runas, grabadas para curar o para hacer daño, pero no un sistema de lectura con significados invertidos.
Cómo nació la lectura al revés
El renacimiento de las runas como oráculo empezó a principios del siglo XX en Alemania y Austria, con autores como Guido von List, cuyo sistema estaba muy ligado al nacionalismo de la época. Pero el método que hoy usa casi todo el mundo, con su bolsa de piedras y sus significados derechos e invertidos, se formó en los años ochenta en Estados Unidos.
El libro decisivo fue The Book of Runes de Ralph Blum (1982), que se vendía con una bolsa de piedras grabadas y fue un éxito enorme. Blum adaptó a las runas la idea de las cartas invertidas del tarot y añadió una piedra sin grabar, la runa en blanco, que no existe en ninguna inscripción antigua. Los autores posteriores adoptaron la lectura invertida, que algunos llaman merkstave, un término moderno.
Esto no quiere decir que no tenga sentido usarla: el tarot invertido también es una práctica moderna, y muchas personas la encuentran útil. Pero conviene saber que es una capa reciente, no una tradición vikinga.
Las nueve que no se invierten
Hay una pega práctica: nueve de las 24 runas del Futhark antiguo son simétricas y se ven igual del derecho y del revés. Son:
| Runas simétricas |
|---|
| Gebo · Hagalaz · Nauthiz · Isa · Jera |
| Eihwaz · Sowilo · Ingwaz · Dagaz |
(Sowilo y Nauthiz, en algunas formas de grabarlas, no son del todo simétricas, pero casi todos los sistemas las tratan como si lo fueran.) Así que solo quince runas pueden salir al revés.
La probabilidad de sacar una invertida
En esta web, cada runa reversible sale invertida tres veces de cada diez, una proporción parecida a la de quien saca piedras de una bolsa sin mirar. Con esas reglas:
- La probabilidad de que una runa salga invertida es del 18,75 %: quince de cada veinticuatro runas pueden invertirse, y de esas, el 30 % lo hace.
- En la tirada de las tres nornas, la probabilidad de que al menos una de las tres salga invertida es del 46,6 %, casi la mitad de las veces.
Si sacas runas de una bolsa de verdad, la proporción depende de cómo caigan las piedras. Muchas personas, por eso, deciden de antemano no leer invertidas y se quedan con el sentido derecho de cada runa, que es el único que tiene respaldo en los poemas antiguos.
Las runas invertidas y la runa en blanco tienen la misma edad: llegaron con un libro de 1982.
Las 24 runas, con su sentido derecho y el invertido de quienes lo usan, están en la página de las runas. Puedes leerlas de las dos maneras y ver cuál te dice más.
Escrito por el equipo de La Hora Bruja. Las fechas de la luna y las cifras están calculadas para este artículo, y los datos históricos, contrastados con sus fuentes. Cómo escribimos el diario.