Saltar al contenido
La Hora Bruja

Brujas y tradiciones3 min de lectura

La queimada y su conxuro: más jóvenes de lo que parecen

Se recita a la luz de las llamas azules, en gallego, contra meigas, demonios y mal de ojo. Parece un conjuro milenario. Lo escribió en 1967 un vecino de Vigo, y la queimada tampoco es mucho más antigua.

La queimada es aguardiente de orujo quemado en un recipiente de barro con azúcar, cáscara de limón o de naranja y unos granos de café. Mientras arde con su llama azulada, alguien recita el conxuro, un conjuro en gallego contra todos los males, y al terminar se apaga y se bebe. En Galicia se hace en fiestas, en cenas de amigos y, cada vez más, en la noche de San Juan.

La historia que se cuenta y la que se sabe

Se suele decir que la queimada es una herencia celta, o que la trajeron los druidas. No hay ningún documento que lo respalde. El aguardiente de orujo se destila en Galicia desde hace siglos, pero las referencias escritas a la queimada como ritual son muy recientes: aparecen a mediados del siglo XX. Muchos historiadores de la gastronomía la relacionan con el ponche que se quemaba en los barcos, o con costumbres parecidas de otras zonas de Europa, y creen que se popularizó en los años cincuenta y sesenta, en parte gracias al turismo.

El conxuro tiene autor conocido. Lo escribió en 1967 Mariano Marcos Abalo, un vecino de Vigo, para una fiesta, y se difundió tan rápido que en pocas décadas se convirtió en «el texto tradicional». Su enumeración de «mouchos, curuxas, sapos e bruxas» bebe del folclore gallego de verdad, pero el conjuro en sí tiene la edad de muchos de nuestros padres.

Esto no le quita nada. Muchas tradiciones nacen así: alguien escribe algo bonito, la gente lo adopta y, en un par de generaciones, ya es de todos. Pero conviene saberlo cuando alguien la presenta como un rito druídico.

Cómo hacer una queimada con seguridad

  • Recipiente de barro ancho y bajo, sobre una superficie que no arda, al aire libre o en un lugar muy ventilado y lejos de cortinas, techos bajos o árboles.
  • Un litro de aguardiente de orujo, de unos 40 grados, y entre 150 y 250 gramos de azúcar, según lo dulce que la quieras.
  • La cáscara de un limón (solo la parte amarilla) y un puñado de granos de café. Hay quien añade una rama de canela o unas manzanas en trozos.
  • Prende un cucharón con un poco de aguardiente y azúcar, y acércalo encendido a la superficie del recipiente.
  • Remueve despacio mientras arde, levantando el líquido con el cucharón para que caiga en cascada de fuego. Mientras, se recita el conxuro.
  • Apágala tapando el recipiente cuando la llama pierda fuerza, o cuando el alcohol se haya reducido a tu gusto, y sirve en tazas de barro.

Lo que dice el conxuro

El conxuro empieza llamando a «mouchos, curuxas, sapos e bruxas», búhos, lechuzas, sapos y brujas, y sigue con una lista de todos los males del mundo gallego: el mal de ojo, la Santa Compaña, los demonios, los trasnos y el viento del mar. Termina ordenándoles que se vayan con la fuerza del fuego. En el fondo, es lo mismo que hacen las hogueras de San Juan: el fuego como limpieza de lo malo.

Si quieres recitarlo, lo encontrarás con facilidad, y en Galicia muchas familias tienen ya su propia versión, con versos añadidos o cambiados. Esa es la mejor prueba de que es una tradición viva.

El conxuro de la queimada tiene autor y fecha: Mariano Marcos Abalo, 1967. Se ha hecho tradicional en apenas una generación.

Escrito por el equipo de La Hora Bruja. Las fechas de la luna y las cifras están calculadas para este artículo, y los datos históricos, contrastados con sus fuentes. Cómo escribimos el diario.

Sigue leyendo

Más de «Brujas y tradiciones» · Todo el diario