Números y azar3 min de lectura
Cortar la baraja: ¿sirve para algo?
Cortar en tres montones, con la mano izquierda, pensando en la pregunta. Es uno de los gestos más asociados al tarot. Matemáticamente no cambia nada. Y aun así tiene sentido.
Después de barajar, mucha gente corta la baraja: divide el mazo en dos o tres montones y los vuelve a juntar en otro orden. Hay quien lo hace siempre con la mano izquierda, quien pide a la persona que pregunta que corte, y quien no corta nunca. ¿Qué hace realmente el corte?
Lo que hace un corte, matemáticamente
Un corte no mezcla. Coge un bloque de cartas de arriba y lo pone debajo, sin cambiar el orden de las cartas dentro de cada bloque. Es como girar una rueda: las cartas siguen en la misma secuencia circular, solo cambia por dónde empiezas a contar.
Por eso, si la baraja ya está bien barajada, un corte no cambia ninguna probabilidad. Cualquier carta sigue teniendo la misma probabilidad de salir. Y si la baraja está mal barajada, un corte tampoco la arregla: los bloques de cartas que estaban juntos siguen juntos.
Entonces, ¿por qué se corta?
Hay varias razones, y ninguna es matemática:
- Para que la carta de abajo no se vea. Al barajar, la carta del fondo a veces queda a la vista. Cortar la esconde.
- Para que la persona que pregunta participe. En una lectura para otra persona, que ella corte es una forma de que la tirada también sea suya.
- Para marcar un momento. Cortar separa el barajado de la tirada: es la señal de que ya se ha hecho la pregunta.
¿Por qué con la izquierda?
Es una tradición muy extendida, sobre todo en el mundo hispanohablante, y su origen no está claro. La explicación más repetida es que la mano izquierda es la del corazón, la de lo intuitivo, frente a la derecha, la de lo racional. Pero no hay ninguna fuente antigua que lo establezca como regla, y quien sea zurdo puede encontrarlo, con razón, bastante arbitrario.
Si te gusta hacerlo, hazlo. Si no, no pasa nada: las cartas no saben con qué mano has cortado.
¿Tres montones?
También es una costumbre: se divide el mazo en tres montones, a veces se elige uno, y se reagrupan. Hay quien lee la carta de arriba de cada montón como un primer adelanto. De nuevo, matemáticamente no cambia nada, y como gesto puede ayudar a concentrarse.
En una web
Aquí no hay corte, porque el algoritmo de mezcla ya da un orden completamente aleatorio. Lo más parecido es el momento en que eliges las cartas del abanico, o dejas que las elija el azar. Si da igual una cosa u otra, lo resolvemos en ¿da igual elegir la carta o que elija el azar?.
Cortar la baraja no cambia las cartas. Cambia la forma en que te preparas para leerlas.
Escrito por el equipo de La Hora Bruja a partir de las 78 ilustraciones originales de 1909. Cada detalle de las cartas está comprobado sobre la imagen, y las cifras, calculadas. Cómo escribimos el diario.






