Saltar al contenido
La Hora Bruja

La baraja con lupa3 min de lectura

Columnas y torres gemelas: el umbral que se repite

Dos columnas a los lados de una figura sentada, o dos torres a los lados de un camino. Es una de las composiciones que más se repiten en los arcanos mayores, y siempre marca un paso.

Cuando una imagen se repite en varias cartas de la misma baraja, no suele ser casualidad. Y en los arcanos mayores de 1909 hay una que aparece cinco veces: dos estructuras verticales a los lados de la escena. Tres veces son columnas; dos, torres.

Las tres columnas

La Sacerdotisa, el Sumo Sacerdote y la Justicia: tres figuras sentadas entre dos columnas.

La Sacerdotisa. Las columnas tienen letras: una B en la negra y una J en la blanca. Son las iniciales de Boaz y Jakin, las dos columnas que, según la Biblia, flanqueaban la entrada del templo de Salomón. La Sacerdotisa se sienta entre ellas, delante de un velo: es la guardiana de una puerta.

El Sumo Sacerdote. Dos columnas grises enmarcan al Sumo Sacerdote, que bendice a dos monjes arrodillados. Aquí la puerta es la de la tradición, la doctrina, lo que se transmite de maestro a alumno.

La Justicia. Dos columnas y una cortina morada detrás de la Justicia, que sostiene la espada y la balanza. La puerta es la de la verdad: lo que se juzga, se ve.

Las tres figuras están sentadas entre las columnas: no se mueven. Son guardianas. Para pasar, hay que pasar por ellas.

Las dos torres

La Muerte. Al fondo, a la derecha, entre dos torres, sale el sol. El jinete avanza en esa dirección.

La Luna. Dos torres flanquean el camino que va del estanque hasta las montañas. Hay que pasar entre ellas para seguir.

Aquí las estructuras no enmarcan a una figura: enmarcan un camino o un horizonte. Son puertas que se cruzan. Y en las dos cartas, lo que hay al otro lado es luz: el sol que sale en la Muerte y las montañas iluminadas por la luna.

Lo que significan

Dos columnas o dos torres son un umbral: el paso de un lugar a otro, de un estado a otro. Las columnas hablan de umbrales que se custodian (hay que tener permiso, o saber algo, para pasar). Las torres hablan de umbrales que se atraviesan (el camino sigue, aunque dé miedo).

Y hay un detalle en la Sacerdotisa que lo resume: una columna es negra y la otra blanca. Para entrar, hay que pasar entre los opuestos, sin quedarse con uno solo.

¿Ante qué puerta estás?

Si en una tirada te sale una de estas cinco cartas, pregúntate: ¿ante qué puerta estoy? ¿Es una puerta que se custodia (y necesito algo para pasar) o una que se atraviesa (y solo necesito valor)?

Y si salen dos de ellas juntas, por ejemplo la Sacerdotisa y la Luna, la lectura es casi literal: estás en un momento de paso, con algo oculto a un lado y un camino que todavía no se ve del todo. Comparamos esas dos cartas en la Sacerdotisa o la Luna.

Dos columnas guardan una puerta. Dos torres dejan pasar.

Escrito por el equipo de La Hora Bruja a partir de las 78 ilustraciones originales de 1909. Cada detalle de las cartas está comprobado sobre la imagen, y las cifras, calculadas. Cómo escribimos el diario.

Las cartas de este artículo

Sigue leyendo

Más de «La baraja con lupa» · Todo el diario